Aprende a tocar el acordeón…SIN ROLLOS
Programa de 90 días individualizado, tanto si empiezas desde cero como si ya tocas y quieres que tu acordeón deje de sonar a máquina de escribir y empiece, por fin, a respirar.

Puede que acabes de comprarte un acordeón y todavía lo mires pensando:
«¿Y ahora qué hago con esta lavadora con teclas?»
O puede que lleves años tocando.
Te sabes tus canciones.
Te defiendes.
Incluso cuando alguien te pregunta si sabes tocar el acordeón dices:
«Sí, claro.»
Pero tú sabes que hay cosas que no terminan de funcionar.
Una izquierda que se pierde entre tanto botón.
Un fuelle que simplemente abre y cierra.
Una canción que, a determinada velocidad, se desmonta.
Digitaciones que aprendiste como pudiste y ahora no hay quien te las quite.
O esa sensación especialmente puñetera de llevar un año tocando…
y hacerlo prácticamente igual que hace un año.
Son problemas diferentes.
Pero suelen tener algo en común:
no necesitas estudiar más cosas.
Necesitas descubrir qué te está frenando y trabajar justo ahí.
No te faltan ganas.
Te falta un camino.
Si empiezas desde cero, vamos a construirlo bien desde el principio.
Sin vicios.
Sin perder seis meses haciendo ejercicios que no entiendes.
Y tocando música cuanto antes.
Si ya tocas, no vamos a volver a la página uno porque sí.
Vamos a ver qué haces.
Y, sobre todo, cómo lo haces.
Qué funciona.
Qué no.
Qué has aprendido bien.
Qué te está frenando sin que te des cuenta.
Y qué cambio puede desbloquear algo que lleva meses tocándote las narices.
Porque tocar canciones no siempre significa saber tocar.
Esto puede escocer un poquito.
Puedes saberte veinte canciones y seguir teniendo problemas con el acordeón.
Puedes tocar rápido y tener un fuelle descontrolado.
Puedes conocer todos los bajos y que suenen a su bola.
Puedes tocar una pieza de memoria y no saber qué hacer cuando te ponen delante una nueva.
Puedes llevar diez años tocando…
y llevar ocho repitiendo los mismos errores.
No pasa nada.
A todos nos ha ocurrido.
A mí también.
La diferencia está en detectarlo y trabajar donde realmente hace falta.
¿Por qué tu mano izquierda te odia?
Si estás empezando, seguramente ya lo has descubierto.
La derecha engaña.
Ves las teclas y piensas:
Bueno, esto tampoco puede ser tan difícil.
Y entonces aparece la izquierda.
Botones que no ves.
Un fuelle con vida propia.
Y cuando intentas juntar las dos manos, tu cerebro se convierte en puré de patatas.
Pero si ya llevas tiempo tocando, la izquierda puede ser todavía más traicionera.
Porque ya funciona.
Más o menos.
Y precisamente por eso puedes llevar años repitiendo los mismos patrones, las mismas posiciones y los mismos errores sin darte cuenta.
A veces lo difícil no es aprender.
Es desaprender.
Durante 90 días trabajamos tú y yo.
No hay un programa idéntico para todo el mundo.
Porque sería absurdo.
Un alumno puede necesitar aprender dónde está el Do.
Otro puede tocar veinte canciones y necesitar trabajar independencia, articulación, fuelle o técnica.
Y otro puede tener buen nivel y querer que su acordeón deje de sonar como una máquina de escribir y empiece a ronronear de tal manera que dé gustito abrazarlo.
Por eso primero quiero saber desde dónde partes tú.
Y a partir de ahí decidimos dónde merece la pena meter las horas.
Coordinación.
Bajos.
Fuelle.
Ritmo.
Digitación.
Técnica.
Expresión.
Malos hábitos.
Repertorio.
Lo que necesites tú.
Ni más. Ni menos.
¿Qué puedes conseguir en 90 días?
No te voy a prometer que vas a tocar como un profesional.
Depende de dónde empieces y de cuánto trabajes.
Pero sí quiero que dentro de 90 días haya una diferencia clara entre cómo tocabas cuando empezamos y cómo tocarás después.
Si empiezas de cero, quiero que puedas tocar varias piezas adaptadas a tu nivel con las dos manos, entender los bajos que utilizas, controlar el fuelle y, sobre todo, saber cómo seguir avanzando.
Si ya tocas, quiero otra cosa.
Quiero que encontremos esos puntos que te están poniendo el freno.
Que corrijamos lo que merece la pena corregir.
Que entiendas cosas que hasta ahora simplemente hacías de memoria.
Que tengas más recursos.
Más control.
Más intención.
Y que cuando vuelvas a tocar una de esas canciones que llevas años tocando pienses:
«¡Hostia! ¡Esto es otro rollo!»
Eso sí me parece un objetivo serio para 90 días.
Me llamo Alfredo Valero.Pero los amigos me llaman Freddy.
Y no estoy aquí para llevarles la contraria a los amigos.
Saqué el título de profesor de acordeón en el Conservatorio de Madrid con sobresaliente a los 15 años.
Ganaba concursos y esas cosas que hacen que a tus padres les encante tener como hijo al repelente niño Vicente.
Pues eso… se me daba bien.
Desde entonces he tocado y girado con La Orquesta Mondragón, Revólver, Radio Tarifa, Rafael Amargo, Manuel Luna, Eliseo Parra…
He compuesto música para cine y teatro y he trabajado con entidades como el Teatro Clásico Nacional y el Teatro de la Zarzuela.
Te cuento esto no solo para que me conozcas un poquito más.
Te lo cuento porque, para llegar hasta ahí, también he estudiado mal.
He adquirido vicios.
He dedicado horas a cosas que después descubrí que servían para bastante poco.
Y sé por experiencia que muchas veces cuesta más quitar un mal hábito que aprender bien desde el principio.
Después de décadas estudiando, tocando y trabajando sobre escenarios, una cosa sí tengo bastante clara:
sé distinguir lo que te hace avanzar de la paja académica.
Y eso es lo que quiero poner a tu servicio.

100% online.
100% de tú a tú.
Tú en tu casa.
Yo en la mía.
Tú con tu acordeón y yo con el mío.
Cada clase queda grabada.
Así puedes volver a ella cuando quieras y repasar exactamente lo que estuvimos trabajando.
Y tampoco necesito que estudies cuatro horas diarias.
Necesito que cuando estudies sepas para qué estás estudiando.
Porque media hora trabajando exactamente lo que necesitas puede valer bastante más que dos horas repitiendo errores.
Tú pones las ganas.
Yo pongo el camino.
Da igual si hoy no sabes tocar una nota…
…o si llevas 20 años tocando.
No empezaremos en el mismo sitio.
No trabajaremos las mismas cosas.
Y seguramente tampoco llegaremos al mismo sitio después de 90 días.
Eso es precisamente lo bueno.
No estás comprando 90 días de vídeos.
No estás comprando un curso enlatado.
Estamos trabajando sobre tu forma de tocar.
¿Cuánto cuesta?
490 €
90 días trabajando juntos.
De forma individual.
Con las clases grabadas para que puedas volver a ellas cuando quieras.
Y con el trabajo adaptado al punto exacto en el que estés ahora.
Pero antes de que saques la tarjeta, quiero saber:
Si ya sabes tocar algo…
Mándame un vídeo.
No quiero tu mejor grabación.
Ni que ensayes durante tres días para impresionarme.
Todo lo contrario.
Coge el móvil.
Apóyalo donde puedas.
Y toca durante un par de minutos como tocas normalmente.
Una canción.
Un fragmento.
Lo que quieras.
Me lo mandas por WhatsApp y lo veo yo personalmente.
Quiero ver cómo utilizas las manos.
Cómo llevas el fuelle.
Cómo articulas.
Dónde estás cómodo.
Y dónde empiezan a aparecer las costuras.
Te cuento qué veo, qué trabajaría contigo y por dónde empezaría.
¿Y si no sabes tocar absolutamente nada?
Entonces no me mandes un vídeo.
A no ser que quieras que nos quedemos los dos mirando un acordeón en silencio.
Escríbeme.
Cuéntame si ya tienes acordeón.
Qué música te gustaría tocar.
Por qué te ha dado ahora por aprender.
Y qué te gustaría ser capaz de hacer dentro de unos meses.
No hace falta que utilices palabras técnicas.
Para eso estoy yo.
Me cuentas tu caso y te digo cómo empezaría contigo.
¿Y después de los 90 días te dejo tirado?
No.
Al terminar tendrás claro qué trabajar y cómo seguir avanzando, incluso por tu cuenta.
Y si quieres continuar conmigo, podrás pasar a Seguimos sin Rollos, un programa de continuidad para alumnos que ya han hecho los 90 días. Cuesta 70 € al mes.
¿Por qué primero trabajamos individualmente? Porque necesito saber desde dónde partes y qué necesitas. Así podrás sacar mucho más partido a la siguiente etapa.
No tienes que decidirlo ahora. Primero, vamos a aprovechar bien estos 90 días.
Una última cosa.
Esto no es un curso grabado.
Y eso tiene una consecuencia.
Mi tiempo no es de goma.
Cada alumno ocupa un hueco real de mi semana.
Tengo que escucharte.
Preparar tu clase.
Ver qué está pasando.
Y decidir qué necesita después.
Por eso sólo trabajo con un máximo de 15 alumnos al mismo tiempo.
Cuando esos huecos están ocupados, no entra nadie más hasta que vuelva a quedar uno libre.
Rellena el formulario, cuéntame en qué punto estás o bien escríbeme o mándame un vídeo por whatsapp.
